Vivir

A veces frenamos por el miedo que nos produce no saber qué pasará ni qué será de nuestras vidas. Por no saber que habrá después. Tomando esta decisión, nos cerramos puertas y cortamos carreteras. Carreteras de las que desconocemos su velocidad permitida, aunque probablemente nuestra vida vaya mucho más deprisa. Desconocemos su paisaje, aunque probablemente nuestra vida sea mucho más oscura y tenebrosa. Como cuando hay niebla, pero día tras día. Pero lo que más nos aterra, es un final que no sabemos hacia qué lugar va, ni a qué velocidad. Temiendo que por una vez seamos nosotros los lentos. Los lentos en asimilar que el viaje ha terminado y no nos ha dado tiempo ni a leer los carteles que íbamos pasando. Y entonces nos darán igual las malas decisiones que tomamos y las oportunidades que se nos escaparon porque ya no habrá ningún radar que pueda medir la intensidad de lo vivido. Y ese, es el mejor destino.Processed with VSCO with g3 preset

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