SÁLVAME TÚ SI PUEDES

No sabía si dejarte ir. Te di muchas oportunidades. A mí me enseñaron a luchar por lo que quería y yo te amaba. Y renunciar estaba prohibido. Aunque  creo que en el fondo me retiraba, muy muy lento; como para darte tiempo a que te arrepintieras del daño que me hacías. Sin mirar atrás, me fui poco a poco. Un paso y luego otro, dos pequeñitos, creyendo que en algún momento me alcanzarías para decirme que habías recapacitado. Después  de alejarme un poco, me volví a mirar al lugar donde te quedaste, y ya te habías ido.

Sigo sin saber qué poder tiene el tiempo. Es más, mentiría si dijese que ya no pienso en ti. Se me agolpan las palabras en la garganta y he decidido escribir. Y funciona. Hoy me he visto reflejada en las pupilas de un desconocido y me he reconocido. No se trata de rencor, ni de querer y no poder. No quiero cambiar nada y de nada serviría poder hacerlo. En algún momento de mi vida decidí dejarte marchar, como en el pasado alguien hizo conmigo, sabiendo de antemano el dolor que causa una despedida. Siempre duele. Porque en algún momento, pensamos que el final no llegaría nunca. Sin embargo llegó, porque todo acaba. Hubo días malos, para qué nos vamos a engañar. Pero también hubo días buenos. Y pensándolo mucho creo que es mejor así. Y que, probablemente, hubiera sido mejor así desde hace más tiempo del que queríamos creer. Que nos aferramos tanto a algo que olvidamos todo lo bueno que nos estamos perdiendo. No te deseo nada malo, de hecho espero que encuentres el amor, y que esta vez, no tenga punto y final. Quiero que sepas que simplemente, las cosas no siempre salen como uno quiere.  Que eso de”no es por ti, es por mi”; tiene más sentido de lo que queremos creer. Realmente lo que pasó fue la vida y que cada día me iba queriendo un poco más que a ti. De nada sirve estar con alguien cuando los días malos superan  los buenos. También tienes que saber que las cosas se pudieron hacer mejor, pero que tampoco fue fácil. Que nos íbamos consumiendo con el tiempo. Bueno, tú no sé. Yo, desde luego, si. Aun ahora sigo haciéndolo machacándome la cabeza pensando en qué podíamos haber sido o hasta dónde hubiéramos podido llegar. O más bien, hasta dónde mi corazón hubiera aguantado. Tengo tantas preguntas  para tan pocos porque’s. Creo que situándome un poco al margen de todo esto, y cuando las lágrimas no inundan todo mi cuerpo, puedo decir con certeza que lo mejor era que lo más lejos a donde podíamos llegar fuese hasta este punto. Pero esto te aliviará un poco la herida, porque me guste o no siempre permanecerás ahí, en alguna parte de mi memoria. Y ahora, perdóname por este puñal, sin intención de volver a hacerte sangrar. Pero alguien ocupó tu lugar. No tiene por qué ser una pareja, cualquier cosa que ahora mismo me haga más feliz que tú está en el lugar que antes te pertenecía.  Y obviamente, alguien ocupó el mío. Pero tiene que ser así. No quiero huecos vacios en ningún corazón. Yo decidí dejarte ir, pero es que a mi alguien, anterior a ti, también me dejó ir. Y ellos no se tomaron tantas molestias, como yo estoy haciendo, de explicarte el por qué. Hay historias que nunca acaban pero, del mismo modo, hay otras que nunca llegaron a empezar.

Me quedo en casa los martes y 13 intentando creer que en esta vida hay partes que es mejor no pararse a entender. Tacho los días del calendario mientras asumo que nunca tendré cicatrices porque sigo sacándome sangre de las heridas. He llegado a la conclusión de que el amor y la vida no era como me contaban, solo tenían que ver contigo. Y también se que el amor es la ostia. Una ostia bien fuerte. He aprendido que no es a la tercera cuando te das por vencido porque nunca has de rendirte. Que voy a intentarlo, a saltar al precipicio. Porque el amor es eso, saltar a un vacío. Y como yo decido caer también decido con quién lloro. Pero siempre andando hacia delante, porque es lo que me enseñaron los que me quieren. Los que pasaron por mi vida dejando los mejores momentos, aquellos que estuvieron atentos a que mi sonrisa no bajase la guardia.  Y a todos esos os tengo que dar las gracias, aunque sé que escribiendo no puede ser la mejor forma. Joder, que yo para esto soy muy torpe. Y porque hacia atrás uno siempre tiene más posibilidades de tropezar con la misma piedra. Y le daría ese placer a los que me quieren ver por los suelos. A los que me estabais señalando con el dedo que sepáis que solo soy yo la que me pongo la pistola en la sien y soy yo la que decido si apretar o no el gatillo. Que no hay mas balas para mí que las que me fabrico. Las venas me piden más vida, y la vida me pide más ganas. Y tengo que encontrar el modo para aprender a quererme. Menos mal que aún están Natos&Waor, que sin conocerme saben hablar de mi vida. Y luego estoy yo, más perdida que una brújula sin polos, sin saber muy bien si llegará un día que hará brillar todos. Pero parece que nunca pillo infraganti al cielo, que siempre está nublado. Y hace frío, y cierzo.

No sé si llegarás a entender algún dia todo lo que hay aquí escrito. Y te pido, y espero en un grito, que sea así.

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