Ignorante

Ignorante. Persona que ignora o desconoce cierta cosa.
Ignorante tu.
Ignorante yo.
Ignorantes nosotros.

Pero, ¿ignoramos o desconocemos? Para que te voy a mentir… hablando de personas, ignoramos. Ignoramos desde que nacemos todo lo que permanece en nuestra vida y se mantiene durante un período largo de tiempo. Sabemos que está ahí pero lo ignoramos mientras no nos falte.
Solemos hacer esto con cosas, objetos, y lamentablemente, con personas.
Ni tu, ni yo, ni nosotros valoramos al 100% todo lo que hace una persona que te quiere. Que esta día  si y día también al pie del cañón. Soportando buenas y malas rachas, luchando contra viento y marea y salir ganando con ventaja, por ti. Es un tesoro. Un tesoro que la mayoria no somos capaces de valorar.
Pero que no te engañen, el amor no salva a tantas personas. Más bien las destruye. Es como escuchar tu canción favorita por última vez.
Yo ya no me permito casi nada, ni siquiera me concedo el lujo de echarte de menos. Para qué iba a servirme. Echarte de menos es lo que menos necesito ahora mismo. Echarte de menos sería el primer paso para que se derrumbase todo. Como una bomba atómica encerrada en el fondo de algún poro de mi piel.
Hoy casi exploto por completo. Durante un segundo sentí que me quemaba, pero no había fuego y ni siquiera grité. Pero te prometo que adentro no me quedaba demasiado. Un vacío, si acaso.
Imagina por un segundo que te haces una herida que ni duele ni sangra. Imagina vivir con esa herida a cuestas y al final del todo convertirla en ti mismo. Eso me ha pasado con el miedo.
Miedo a todo esto. Que ya ni siquiera se qué somos -o eramos- y en mi ser ahora no encuentro la lágrima oportuna, el grito, la presión en el pecho que me haga olvidar la existencia un rato.
Echo de menos llorar, y tu abrazo de después. Porque no es felicidad lo que siento, es esta maldita e inerte existencia.
Y hay quién  dirá: mira la poeta, y yo digo que no. Que este sinsentido no es de poetas, es de gilipollas.
Pero por suerte, después de tanto tiempo, el ignorante deja de serlo; logra ver que es mejor estar sólo que mal acompañado y que da y no recibe nada cambio.
Créeme, el destino es caprichoso y muy pronto se hace demasiado tarde. Demasiado tarde para querer, para quererme, para querernos.
Y en mi recuerdo sonríes; labios en curva, dientes rectos, luz en los ojos. Te ríes, bromeas, estás mas viva en mi recuerdo que yo en realidad. Eras tu o yo, y me elegí  a mí. Aunque yo también me siento muerta.

Ignorante.
Ignorante tu.
Tonta yo.

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